El estudio analiza el efecto de la danza en la autoestima a lo largo del desarrollo humano mediante una revisión sistemática de 25 investigaciones publicadas entre 2021 y 2025. Con base en la metodología del protocolo PRISMA, se examinaron estudios que abarcan distintas etapas de la vida: infancia, adolescencia, adultez y vejez. Los resultados muestran que la práctica constante de danza potencia la autoconfianza, la autovaloración y el bienestar emocional en todos los grupos etarios. En niños y adolescentes mejora la seguridad personal y la imagen corporal; en adultos fortalece el autoconcepto y la autoeficacia; y en personas mayores incrementa la autovalía y la integración social. Los hallazgos respaldan la danza como una estrategia eficaz para promover la autoestima y la salud psicológica, aunque se identifican limitaciones metodológicas por la escasa duración y falta de seguimiento en algunos estudios. Integrar la danza en espacios educativos, recreativos y terapéuticos se perfila como una vía práctica y sostenible para fortalecer el desarrollo integral y el bienestar psicosocial a lo largo del ciclo vital.