En este texto, partiendo de las tesis de Priscilla Guy (2016) sobre los screendance studies, se presenta una genealogía híbrida de la danza, a la que podría denominarse ‘imagen-danza’ y en la que se expone que la danza no sería un género estético puro o con entidad propia, sino el fruto de un diálogo o incluso un debate o asamblea entre múltiples artes. Haciendo uso de una selección de archivos audiovisuales de los siglos XIX y XX, así como de una revisión de estudiosos fundamentales que han tratado esta cuestión a nivel internacional, se defenderá que expresiones como la cine-danza, la video-danza o el screendance no suponen una ruptura o paradigma diferencial respecto a anteriores expresiones dancísticas relacionadas de forma exclusiva con el espacio teatral, sino que son, por el contrario, un desarrollo tecnológico de las mismas.