La expansión de la danza hacia el museo permite contemplar en un mismo horizonte el debate entre los usos del patrimonio y la puesta en escena del hecho dancístico en espacios que cuestionan las fronteras disciplinares, representacionales y performativas. Aunque tradicionalmente las manifestaciones coreográficas se vehiculan a través de la danza contemporánea en museos de áreas temáticas muy diversas, aquí se plantea como novedad la interacción en un museo dedicado a la danza y desde un enfoque performativo del hecho artístico. Se toma como objeto para la reflexión al Museo Mariemma de Íscar (Valladolid, España), uno de los pocos museos dedicado a las artes escénicas vinculado a la danza española como campo artístico legitimado. El análisis detallado de uno de sus eventos, Desfilando danza, modelando a Mariemma (2024), sirve como herramienta para ilustrar la representación y sus posibles significados en el contexto de la moda, la música y la danza en un museo, a la vez que revela un modelo estratégico y su posición como espacio idóneo para la socialización, el intercambio de ideas y el avance de la cultura.